Haga el siguiente ejercicio filocosal:
Frote su barbilla con un gesto prensil entre su pulgar y la segunda falange del dedo ìndice.
Repita el gesto cuantas veces sea necesario hasta que todos a su alrededor se den por enterados.
Pueden suceder tres eventos:
-Que usted comience a pensar en tèrminos de categorizaciones y conceptos.
-Que no se le ocurra nada.
-Que llegue a alguna conclusiòn.
En el primer caso apùrese a emitir algùn brillante pensamiento (en lo posible humorìstico ademàs) antes de que esa rubia se vaya a bailar con el alto del cinzano.
En el segundo, haga un gesto lentamente rìtmico con la cabeza, y luego, casi como despertando a la realidad, cambie de tema, dando a entender que no le quiere arruinar la noche a nadie con algùn desapacible y elevado pensamiento.
En el tercero, en caso de usted llegar a alguna conclusiòn, ocùltelo, corre el peligro de ser tachado de fundamentalista.
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