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LA VACA . Inconferencia

La vaca es un animal apocalíptico.
Pero por ninguna razón bíblica:
Como especie, la vaca es un animal naturalmente vengativo; su conciencia atávica del justo y jugoso vaquicidio al que son sometidas por los humanos, ha desarrollado la maquiavélica idea de exterminarnos lentamente, mediante los rayos ultravioletas del sol.

Todos sabemos del agrandamiento del agujero de ozono; y del gas metano como uno de los más efectivos para la destrucción del ozono atmosférico.

Pues bien ¿qué creen que están haciendo millones de rumiantes vacas, de astuta apariencia impávida, y hasta estúpida?:
Entregando material a sus siniestras aliadas, las bacterias de su sistema digestivo, para que estas procesen la verde pasta celulósica, y entonces produzcan cientos de millones de metros cúbicos de gas metano, que disimulada y arteramente envían a la atmósfera mediante (¡porqué no decirlo!) repugnantes eructos y otros estertores por el lado opuesto de su macilento cuerpo.

¡Matemos a todas las vacas antes de que sea tarde!
(se calcula que para el asado correspondiente sólo se usaría un (1) bosque autóctono)




A.S

La Vaca I

Como todo animal bucólico-rumiante la vaca posee cuatro estómagos;uno de ellos se llama libro.
Se cree que de allí vendría la afición de la vaca por aparecer tantas veces en manuales y tareas escolares.
Otros, en cambio, relacionan el nombre de “libro” para ese estómago con el acto de rumiar, casi un análogo de la palabra “reflexionar”.
Pero, ¿se puede ejercer la acción de reflexionar como lo hacen las vacas, sin materia de reflexión, sin “reflexionante”?
Esta es una pegunta que filósofos, políticos y galanes se han hecho desde siempre.
¿Qué sucede primero? ¿La cara de pensar o el pensamiento? ¿Una excelente cara de pensar, nos exime del acto mismo de procesar alguna idea?
Aunque quizá la principal pregunta sería:
¿Se puede pensar en nada sin terminar en bife a la plancha?

Andrés Sobico