Dickens. Del prólogo de èl para Oliver Twist.
"La mayor parte de esta historia se publicò originalmente en una revista. Cuando la terminè y tuvo forma de libro, tal como ahora se presenta, no faltaron protestas que venìan de unos barrios muy decentes siguiendo criterios tambièn muy decentes"..
Lenguaje
Le preguntamos a la de Inglés cuantos idiomas sabe, dice que contando latín, que lo estudió en el secundario, sabe tres; y que en la antigüedad, durante el imperio romano, había que saber latín; y que nosotros hablamos español porque acá nos colonizó el imperio español. Le pregunto si ella enseña inglés porque le gusta o por otra razón
Profesión
La señora Vicedirectora nos pregunta sobre qué queremos ser nosotros cuando seamos grandes. Yonatan dice que quiere ser bombero, la Vice sonríe y explica que casi todos lo varones dicen que de grandes quieren ser bomberos; después le pregunta a Yonatan de qué trabaja tu papá, y ahí Yoni le dice que su papá es bombero...
Silla de ruedas
En el “B” ahora hay un chico nuevo que tiene una silla de ruedas, vino de otra provincia y por tres meses va a estar acá mientras le hacen un tratamiento; le presta lo útiles a sus compañeros (tiene un caja con 64 lápices de colores), pero a mí, en un recreo, me dejó usar su silla de ruedas.
Acto
Fiesta de 25 de Mayo y tengo que hacer de negro. Cuando estamos detrás del telón le pido a la que hace de vendedora que me de una empanada (que son de verdad); primero no me quiere dar, pero al final sí me da; porque le digo que si no le voy a contar a la seño que me está discriminando.
mi M.E.W
Mi M.E.W no me mimó.
Nunca me mimó.
Mi señorita Lidia tampoco.
Tocaba en su guitarra
Sabesabensabenloquehizo
Lamó naja cín ta
Vamo saver comoés
Y eramos personas
No ñiñosñoños
Después me llamé Andrés
Y todos nos mudamos al Reinodelrevés.
Nunca me mimó.
Mi señorita Lidia tampoco.
Tocaba en su guitarra
Sabesabensabenloquehizo
Lamó naja cín ta
Vamo saver comoés
Y eramos personas
No ñiñosñoños
Después me llamé Andrés
Y todos nos mudamos al Reinodelrevés.
La compañerita nueva. ¡Discrimación Negativa!
Una alumna nueva entró al aula, a pesar de estar avisada de la situación, al verla la maestra tardó unos segundos en reaccionar , puso en juego sus cuatro diplomas extarcurriculares sobre antidiscriminación; y con una voz forzadamente neutra le dijo a toda clase:
-Chicos, aquí les presento a su nueva compañerita...
Casi ninguno se rió, aunque dos o tres no pudieron evitarlo: la nena nueva era violeta. No es que se llamara Violeta, sino que era toda de color violeta.
Un murmullo creció en el aula.
-¡Silencio chicos!- les llamó la atención la maestra- ¿Qué le decimos a cada compañero o compañera nuevo o nueva que ingresa a nuestra comunidad educativa?
Los chicos se lo tenían bien aprendido, se pararon todos bien derechitos y comenzaron:
-Bienvenida Nueva Compañera, Tú Eres Igual a Nosotros y Nosotros Somos Iguales a Ti, Jamás serás Apartada, Excluída o Segregada de Nuestra Vera por Espúreas y Desleznables Razones de Color, Raza, Religión, Ideología o Elección de Género- y después se sentaron mientras se miraban entre risitas y murmurados comentarios.
La maestra los felicitó por saberse tan bien, y recitar con tanto ahínco, La Oración Inclusiva, y envió amablemente la chica nueva a sentarse al fondo del aula, ya que era el único lugar vacío.
Al principio, a la nena color violeta le costó adaptarse, pero con el tiempo ya se fue poniendo más azulverdosa, como sus compañeritos.
A.S
-Chicos, aquí les presento a su nueva compañerita...
Casi ninguno se rió, aunque dos o tres no pudieron evitarlo: la nena nueva era violeta. No es que se llamara Violeta, sino que era toda de color violeta.
Un murmullo creció en el aula.
-¡Silencio chicos!- les llamó la atención la maestra- ¿Qué le decimos a cada compañero o compañera nuevo o nueva que ingresa a nuestra comunidad educativa?
Los chicos se lo tenían bien aprendido, se pararon todos bien derechitos y comenzaron:
-Bienvenida Nueva Compañera, Tú Eres Igual a Nosotros y Nosotros Somos Iguales a Ti, Jamás serás Apartada, Excluída o Segregada de Nuestra Vera por Espúreas y Desleznables Razones de Color, Raza, Religión, Ideología o Elección de Género- y después se sentaron mientras se miraban entre risitas y murmurados comentarios.
La maestra los felicitó por saberse tan bien, y recitar con tanto ahínco, La Oración Inclusiva, y envió amablemente la chica nueva a sentarse al fondo del aula, ya que era el único lugar vacío.
Al principio, a la nena color violeta le costó adaptarse, pero con el tiempo ya se fue poniendo más azulverdosa, como sus compañeritos.
A.S
los tres reyes
Yegaronyaloreyesierantres
melchorgaspar ielnegrobaltasar.
¿Porqué a Baltasar lo nombran último?
¿Porqué puntualizan su condición de ..(perdón) ,"negro"?
melchorgaspar ielnegrobaltasar.
¿Porqué a Baltasar lo nombran último?
¿Porqué puntualizan su condición de ..(perdón) ,"negro"?
Cerdo y Cerdito
-Hijo mío, ¿tú que piensas ser cuando seas grande?- preguntó el papá cerdo a su hijo adolescente.
-Padre, yo quisiera ser un cerdo capitalista.
-Ay hijo, las cosas que dices- Cerdo ya estaba arrepentido de haberle hecho esa impertinente pregunta, y explicó a su hijo- Ser cerdo es estar tirado en el barro, inmerso en ese frescor del lodo hedonístico, apreciando el seductor bamboleo de una cerda al levantarse, eructar de placer y esperar que el amo nos proporcione regularmente comida balanceada.
-Padre, justamente eso es lo que no quiero ser, un cerdo burgués y conformista, que va para chorizo- explicaba vehemente el joven Cerdo, mientras estaba paradito en un rincón del la porqueriza, tratando de no mancharse con barro:
-Yo quiero ser un verdadero y genuino cerdo capitalista, se que tengo potencial. Podría instalar un hotel para cerdos, y usarlo de pantalla: el emprendimiento real sería el de producción de carne porcina. Les cobraría a los cerdos turistas burgueses una tarifa reducida y atractiva, y cada tanto haría una redada para venderlos a los frigoríficos. Con lo que pagarían por el hospedaje esos cerdos del norte, yo sacaría para los gastos; cuando los vendiera al matadero sería toda ganancia limpia y neta.
El padre de cerdito reprimió un suspiro angustiado ¿a quién habría salido su hijo?, él lo había criado en la cerda tradición del dolcefarniente, en la molicie engordante de la esperanza nula, y ahora su hijo le había salido hiperactivo, emprendedor, dispuesto a la acumulación de riquezas insaciablemente.
Como un rayo arremetió una idea en su mente, y hubiera caído al suelo de estupor si no hubiera estado ya echado: ese rosado y ambicioso lechón crecido no era hijo suyo; su señora chancha lo había engañado con un cerdo alcancía.
-Padre, yo quisiera ser un cerdo capitalista.
-Ay hijo, las cosas que dices- Cerdo ya estaba arrepentido de haberle hecho esa impertinente pregunta, y explicó a su hijo- Ser cerdo es estar tirado en el barro, inmerso en ese frescor del lodo hedonístico, apreciando el seductor bamboleo de una cerda al levantarse, eructar de placer y esperar que el amo nos proporcione regularmente comida balanceada.
-Padre, justamente eso es lo que no quiero ser, un cerdo burgués y conformista, que va para chorizo- explicaba vehemente el joven Cerdo, mientras estaba paradito en un rincón del la porqueriza, tratando de no mancharse con barro:
-Yo quiero ser un verdadero y genuino cerdo capitalista, se que tengo potencial. Podría instalar un hotel para cerdos, y usarlo de pantalla: el emprendimiento real sería el de producción de carne porcina. Les cobraría a los cerdos turistas burgueses una tarifa reducida y atractiva, y cada tanto haría una redada para venderlos a los frigoríficos. Con lo que pagarían por el hospedaje esos cerdos del norte, yo sacaría para los gastos; cuando los vendiera al matadero sería toda ganancia limpia y neta.
El padre de cerdito reprimió un suspiro angustiado ¿a quién habría salido su hijo?, él lo había criado en la cerda tradición del dolcefarniente, en la molicie engordante de la esperanza nula, y ahora su hijo le había salido hiperactivo, emprendedor, dispuesto a la acumulación de riquezas insaciablemente.
Como un rayo arremetió una idea en su mente, y hubiera caído al suelo de estupor si no hubiera estado ya echado: ese rosado y ambicioso lechón crecido no era hijo suyo; su señora chancha lo había engañado con un cerdo alcancía.
Mr. Hamelin. (del libro Caperucita Verde y otros clásicos recargados)
Ratas. Cientos de ratas, todas albinas, blancas; de ojos rojos y largas colas rosadas.
La Ciudad Laboratorio estaba infestada de esas ratas.
-Ciudad infestada- decían los Científicos, a los que les había fallado el experimento.
-Ciudad liberada- decían las ratas.
Dos años atrás, toda la Ciudad Laboratorio se había dedicado a una sola investigación, a un solo experimento, producir una píldora que eliminara la tristeza.
-Es el mal de la época, una gran oportunidad de negocios- decían los de Marketing.
-La depresión y la tristeza debe se tratada como una enfermedad- decían los Doctores.
-Podemos inventar la hormona sintética exacta que quite la depresión como si quitara los hongos de los pies- decían los Científicos - sólo tienen que darnos mucho dinero para comprarnos cientos y cientos de ratas blancas de laboratorio.
-¡Cientos y cientos de ratas!- exclamaban los Dueños de la Ciudad Laboratorio- ¿y para qué quieren que les demos tanto dinero para comprar tantas ratas?
-Señores, las necesitamos para la Fase Uno- los Científicos les explicaban con mucha paciencia, después de todo, los dueños de la ciudad eran los que les pagaban el sueldo
-Es que vamos a empezar a suministrarle a las ratas nuestro medicamento experimental, a esa etapa de la investigación se le llama Fase Uno, sirve para estudiar si el medicamento está aplicado en las dosis correctas, y por si se producen efectos colaterales indeseados.
-Entendemos- decían los Dueños – creyendo que iban entendiendo.
-Es para que vayan muriendo sólo ratas en el experimento, y no personas, cuyos parientes después podrían hacernos juicio- decían los Abogados.
-¡Exacto!- decían los Científicos con tal que les dieran el dinero, comprarse las ratas, y probar su píldora experimental.
-¡La Ciencia avanza a pasos agigantados!- decía la Radio- ¡ahora existe la píldora contra la tristeza!-
-Contra la depresión- corregían los doctores de saco y corbata que salen hablando por la televisió.; y volvían a explicar todo eso de la Fase Uno y los posibles efectos colaterales.
Pero algo falló; mejor dicho, todo falló.
A.S
(Primera página del cuento Mr Hamelin; del libro "Caperucita Verde y otros Clásicos Recargados", de Ed. Norma Kapelusz para su sello Siete Vacas, autor Andrés Sobico)
La Ciudad Laboratorio estaba infestada de esas ratas.
-Ciudad infestada- decían los Científicos, a los que les había fallado el experimento.
-Ciudad liberada- decían las ratas.
Dos años atrás, toda la Ciudad Laboratorio se había dedicado a una sola investigación, a un solo experimento, producir una píldora que eliminara la tristeza.
-Es el mal de la época, una gran oportunidad de negocios- decían los de Marketing.
-La depresión y la tristeza debe se tratada como una enfermedad- decían los Doctores.
-Podemos inventar la hormona sintética exacta que quite la depresión como si quitara los hongos de los pies- decían los Científicos - sólo tienen que darnos mucho dinero para comprarnos cientos y cientos de ratas blancas de laboratorio.
-¡Cientos y cientos de ratas!- exclamaban los Dueños de la Ciudad Laboratorio- ¿y para qué quieren que les demos tanto dinero para comprar tantas ratas?
-Señores, las necesitamos para la Fase Uno- los Científicos les explicaban con mucha paciencia, después de todo, los dueños de la ciudad eran los que les pagaban el sueldo
-Es que vamos a empezar a suministrarle a las ratas nuestro medicamento experimental, a esa etapa de la investigación se le llama Fase Uno, sirve para estudiar si el medicamento está aplicado en las dosis correctas, y por si se producen efectos colaterales indeseados.
-Entendemos- decían los Dueños – creyendo que iban entendiendo.
-Es para que vayan muriendo sólo ratas en el experimento, y no personas, cuyos parientes después podrían hacernos juicio- decían los Abogados.
-¡Exacto!- decían los Científicos con tal que les dieran el dinero, comprarse las ratas, y probar su píldora experimental.
-¡La Ciencia avanza a pasos agigantados!- decía la Radio- ¡ahora existe la píldora contra la tristeza!-
-Contra la depresión- corregían los doctores de saco y corbata que salen hablando por la televisió.; y volvían a explicar todo eso de la Fase Uno y los posibles efectos colaterales.
Pero algo falló; mejor dicho, todo falló.
A.S
(Primera página del cuento Mr Hamelin; del libro "Caperucita Verde y otros Clásicos Recargados", de Ed. Norma Kapelusz para su sello Siete Vacas, autor Andrés Sobico)
De mi Patita Fea
-¡Mamá! ¿porqué mi compañeritos en la escuela me dicen que soy fea?
-Es que tus compañeros no saben mentir, hija mía- contestó la císnea madre.
(de mi cuento "La Patita Fea" de mis clásicos recargados.)
-Es que tus compañeros no saben mentir, hija mía- contestó la císnea madre.
(de mi cuento "La Patita Fea" de mis clásicos recargados.)
4 de elefantes
Lo más terrorífico para un elefante
es el ruido crujiente y sibilante
que hace un ratón
reventando bajo la pata
de un elefante.
Como todos los niños,
ese elefantito,
de grande,
quería ser bombero.
Sigilosamente,
el elefante cruzó
el living.
La buena memoria
de los elefantes,
eligen que olvidar.
es el ruido crujiente y sibilante
que hace un ratón
reventando bajo la pata
de un elefante.
Como todos los niños,
ese elefantito,
de grande,
quería ser bombero.
Sigilosamente,
el elefante cruzó
el living.
La buena memoria
de los elefantes,
eligen que olvidar.
La cruz regalada.
Apuradito en mi auto por un barrio de la nada, de esos que sólo sirven para ir de algún lugar a tu casa. Se viene desde lo oscuro una cruz flúo, me abro un poco sin bajar la velocidad, es un chaleco naranja de esos de seguridad, se lo ve flamante, dentro de la cruz incandescente va un pibe, entusiasta me hace señas que pase mientras ayuda a su papá a empujar el carro.
A las dos cuadras pongo el limpiaparabrisas.
Pero no me limpia nada.
A las dos cuadras pongo el limpiaparabrisas.
Pero no me limpia nada.
Peter Pan y Alicia.
-¡Feliz no cumpleaños!- le dijo Alicia en su País, a Peter.
-¡A eso me dedico niña!, ¡Por eso no cumplo años nunca jamás!
Alicia lo pensó un momento, no quería decir nada incoveniente,(Siempre lo intentaba, aunque a veces no lo lograra), Peter la miraba con esa sonrisa de cejas en diagonal y ojos brillantes, mientras flotaba a un palmo del suelo.
-Peter, ¿Puedo preguntarte algo?
-¿No es eso lo que estás haciendo?
Alicia dudó si él le estaba diciendo que le preguntase nomás.
-...Quiero decir... si no te parece a tí que hace demasiado tiempo que eres joven...
Peter aterrizó muy lentamente hasta sentarse suavemente en suelo, en cuclillas; puso una mano en la rodilla y la otra en su mentón.
Y todavía sigue allí...
A.S
-¡A eso me dedico niña!, ¡Por eso no cumplo años nunca jamás!
Alicia lo pensó un momento, no quería decir nada incoveniente,(Siempre lo intentaba, aunque a veces no lo lograra), Peter la miraba con esa sonrisa de cejas en diagonal y ojos brillantes, mientras flotaba a un palmo del suelo.
-Peter, ¿Puedo preguntarte algo?
-¿No es eso lo que estás haciendo?
Alicia dudó si él le estaba diciendo que le preguntase nomás.
-...Quiero decir... si no te parece a tí que hace demasiado tiempo que eres joven...
Peter aterrizó muy lentamente hasta sentarse suavemente en suelo, en cuclillas; puso una mano en la rodilla y la otra en su mentón.
Y todavía sigue allí...
A.S
Mi primer cuento. "Milquinientostreinta" (1993)
Milquinientostreinta
Andrés tiene milquinientostreinta chimpancés; así que se levanta todas las mañanas muy temprano, llueva, truene, o esté nubladito; a servirles el desayuno a sus milquinientostreinta mascotas.
Así dicho, parece fácil.
Cualquiera puede servir en un santiamén, milquinientostreinta leches chocolatadas con sus milquinientostreinta tostaditas untadas con manteca, con otros milquinientostreinta pancitos con dulce de leche.
Pero hay un problema: ninguno de sus simios desayuna lo mismo.
A trescientos veinte, les gusta la leche calentita, pero no mucho.
A doscientos cuarentaidos también, pero con dos cucharaditas de azúcar.
Trescientos treintaiuno exigen leche chocolatada fría, sin azúcar.
Doscientos trece también, pero con muchísimo chocolate.
Los cuatrocientos veinticuatro restantes quieren la leche sola, tibia, y con tres cucharadas de azúcar.
De los que les gusta la leche sola, ciento cuarenta piden pan con manteca, pero sin tostar; por suerte quieren lo mismo doscientos treinta de los que toman chocolatada fría.
En cambio prefieren la tostadita blandita y con dulce de leche, ciento cuarentaidos chimpancés de los que toman leche calentita pero no mucho, y noventaiocho de los que la exigen con mucho chocolate.
¿Empiezan a imaginarse porque Andrés se levanta tan temprano?
Para cuando termina de servir, levantar la mesa y lavar las milquinientastreinta tacitas, (todas con dibujitos diferentes), ya se hizo la hora del almuerzo.
En realidad, Andrés no tiene milquinientostreinta chimpancés.
Milquinientostreinta chimpancés lo tienen a él.
Por suerte, en el almuerzo, la merienda, y la cena, sólo comen bananas.
sinFIN…
A.S
Me dijeron que en el
REINO DEL REVÉS,
un señor llamado ANDRÉS;
tiene milquinientostreinta
chimpancés, que si miras no los ves...
M.E.W
(Este cuento era sólo un cuento; hasta que mis amigos Viviana Bilotti y Ariel Cortese sí que los vieron, y crearon un libro álbum a cuatro manos (cuatro ojos, dos cerebros, un alma y un corazón. Que este libro aún sea muy inédito, no es impedimento para que esta manga de monos vivan allí, felices)
Para ver alguito, en el blog de Ariel Cortese, sección Ilustración (claro que tener en las manos la maqueta es una experiencia primate de primera, casi que huele a bananas)
Andrés tiene milquinientostreinta chimpancés; así que se levanta todas las mañanas muy temprano, llueva, truene, o esté nubladito; a servirles el desayuno a sus milquinientostreinta mascotas.
Así dicho, parece fácil.
Cualquiera puede servir en un santiamén, milquinientostreinta leches chocolatadas con sus milquinientostreinta tostaditas untadas con manteca, con otros milquinientostreinta pancitos con dulce de leche.
Pero hay un problema: ninguno de sus simios desayuna lo mismo.
A trescientos veinte, les gusta la leche calentita, pero no mucho.
A doscientos cuarentaidos también, pero con dos cucharaditas de azúcar.
Trescientos treintaiuno exigen leche chocolatada fría, sin azúcar.
Doscientos trece también, pero con muchísimo chocolate.
Los cuatrocientos veinticuatro restantes quieren la leche sola, tibia, y con tres cucharadas de azúcar.
De los que les gusta la leche sola, ciento cuarenta piden pan con manteca, pero sin tostar; por suerte quieren lo mismo doscientos treinta de los que toman chocolatada fría.
En cambio prefieren la tostadita blandita y con dulce de leche, ciento cuarentaidos chimpancés de los que toman leche calentita pero no mucho, y noventaiocho de los que la exigen con mucho chocolate.
¿Empiezan a imaginarse porque Andrés se levanta tan temprano?
Para cuando termina de servir, levantar la mesa y lavar las milquinientastreinta tacitas, (todas con dibujitos diferentes), ya se hizo la hora del almuerzo.
En realidad, Andrés no tiene milquinientostreinta chimpancés.
Milquinientostreinta chimpancés lo tienen a él.
Por suerte, en el almuerzo, la merienda, y la cena, sólo comen bananas.
sinFIN…
A.S
Me dijeron que en el
REINO DEL REVÉS,
un señor llamado ANDRÉS;
tiene milquinientostreinta
chimpancés, que si miras no los ves...
M.E.W
(Este cuento era sólo un cuento; hasta que mis amigos Viviana Bilotti y Ariel Cortese sí que los vieron, y crearon un libro álbum a cuatro manos (cuatro ojos, dos cerebros, un alma y un corazón. Que este libro aún sea muy inédito, no es impedimento para que esta manga de monos vivan allí, felices)
Para ver alguito, en el blog de Ariel Cortese, sección Ilustración (claro que tener en las manos la maqueta es una experiencia primate de primera, casi que huele a bananas)
Mi M.E.W
Nunca en este blog usé la primera persona del singular.
Yo nunca en este blog usé la primera persona del singular.
Como que me llamo Andrés, el primer cuento para chicos que escribí se llama Milquinientostreinta (chimpancés).
La Señora María Elena (jamás me animaría a tutearla) me enseñó que, en buena compañía, se puede vivir en el Reino del Revés.
Hace tres días que estoy cortando y cosiendo brazaletes negros, acabo de terminarlos, son milquinientostreinta y uno.
Yo nunca en este blog usé la primera persona del singular.
Como que me llamo Andrés, el primer cuento para chicos que escribí se llama Milquinientostreinta (chimpancés).
La Señora María Elena (jamás me animaría a tutearla) me enseñó que, en buena compañía, se puede vivir en el Reino del Revés.
Hace tres días que estoy cortando y cosiendo brazaletes negros, acabo de terminarlos, son milquinientostreinta y uno.
La bici plateada
Una soleada mañana de primavera, un chico va en su bicicleta nueva.
Su bicicross plateada es lo que siempre ha deseado.
El viento tibio le da en la cara, aumentando la sensación de verdadera libertad.
El semáforo de la esquina de su casa se pone en verde, y el chico siente que todas las cosas de este mundo lo acompañan, acelera, tiene tiempo de sobra para cruzar la bocacalle; de pura alegría quiere ir más rápido y parándose sobre los pedales se da un fuerte impulso; en ese instante, un dogo suelto y maltratado por su dueño sale de un garaje, se arroja sobre el chico y le muerde una pierna. El chico cae de cara contra el piso rompiéndose la nariz, mientras la bicicleta da una vuelta en el aire y cae sobre el lomo del animal, clavándole uno de los manillares de los frenos.
El perro, sorprendido y aullante, sale corriendo hacia la esquina en la misma dirección en que iba el chico, y mientras cruza la bocacalle con el semáforo todavía en verde es arrollado por un auto deportivo que pasa en rojo a 120 km. por hora.
Andrés Sobico
Su bicicross plateada es lo que siempre ha deseado.
El viento tibio le da en la cara, aumentando la sensación de verdadera libertad.
El semáforo de la esquina de su casa se pone en verde, y el chico siente que todas las cosas de este mundo lo acompañan, acelera, tiene tiempo de sobra para cruzar la bocacalle; de pura alegría quiere ir más rápido y parándose sobre los pedales se da un fuerte impulso; en ese instante, un dogo suelto y maltratado por su dueño sale de un garaje, se arroja sobre el chico y le muerde una pierna. El chico cae de cara contra el piso rompiéndose la nariz, mientras la bicicleta da una vuelta en el aire y cae sobre el lomo del animal, clavándole uno de los manillares de los frenos.
El perro, sorprendido y aullante, sale corriendo hacia la esquina en la misma dirección en que iba el chico, y mientras cruza la bocacalle con el semáforo todavía en verde es arrollado por un auto deportivo que pasa en rojo a 120 km. por hora.
Andrés Sobico
Ala de Mosca. Instructivo para su correcto uso.
1- Nunca usarla en vano.
2- Debe haber sido entregada voluntariamente.
3- No alimentar con ella a un sapo: es la parte que ellos tiran.
4- Sea responsable en la difusión de los vaticinios venturosos inscriptos en sus nervaduras.
5- No usarla para reparar alas de hadas: se ponen chanchitas.
6- Evite descifrar el mensaje inserto en el zumbido remanente entre la transparencia alar, a menos que uno sea mosca.
7- Usarla en conjuros para hacer volar cosas (ej: la imaginación)
8- No la preste inmerecidamente.
9- Protéjala del polvo de ala de mariposa, o sufrirá las consecuencias.
10- Si usted coloca un ala de mosca sobre otra, y a trasluz verifica la coincidencia perfecta de todas sus líneas nervadas, no busque más pruebas:
usted está en un sueño.
A.S
2- Debe haber sido entregada voluntariamente.
3- No alimentar con ella a un sapo: es la parte que ellos tiran.
4- Sea responsable en la difusión de los vaticinios venturosos inscriptos en sus nervaduras.
5- No usarla para reparar alas de hadas: se ponen chanchitas.
6- Evite descifrar el mensaje inserto en el zumbido remanente entre la transparencia alar, a menos que uno sea mosca.
7- Usarla en conjuros para hacer volar cosas (ej: la imaginación)
8- No la preste inmerecidamente.
9- Protéjala del polvo de ala de mariposa, o sufrirá las consecuencias.
10- Si usted coloca un ala de mosca sobre otra, y a trasluz verifica la coincidencia perfecta de todas sus líneas nervadas, no busque más pruebas:
usted está en un sueño.
A.S
Papá Noel. La Verdad.
Hay una sola explicación para el hecho de que Papá Noel, a las doce en punto, deposite millones de regalos subrepticiamente.
Algunas teorías postulan que Papá Noel recibe ayuda externa.
Equivocado.
Elucubraciones con una alta probabibilidad de tener visos de ser plausibles, han deducido que lo que sucede en ese momento de la entrega es una discontinuidad temporal.
Discontinuidad temporal es la manera divulgativa de decirlo, para una fácil comprensión.
En realidad podríamos llenar este blog, y otros vecinos, con ecuaciones de campo, derivadas asintóticas, series de fourier, integrales no rotacionales, y esferas euclidianas y de las otras, a la manera de modelo de la Tierra.
Podríamos hacer todo esto, y no entenderían nada.
Es por ello que lo explicaremos desde un punto de vista extraterrestre:
Si el 24 de diciembre a la noche,un niño venusino aburrido, estuviese justo mirando con su telescopio escolar hacia acá , vería el planeta detenido ; mientras una manchita roja lo recorre tranquilamente.
¿Se preguntaría algo el venusino? ¿Pediría él tambien un regalo a ese Ser-Gordo-Rojo?
No lo sabemos. Porque además no olviden que es un venusino hipotético, a los efectos didácticos de explicar cómo hace Papá Noel.
Buenas noches.
A.S
Algunas teorías postulan que Papá Noel recibe ayuda externa.
Equivocado.
Elucubraciones con una alta probabibilidad de tener visos de ser plausibles, han deducido que lo que sucede en ese momento de la entrega es una discontinuidad temporal.
Discontinuidad temporal es la manera divulgativa de decirlo, para una fácil comprensión.
En realidad podríamos llenar este blog, y otros vecinos, con ecuaciones de campo, derivadas asintóticas, series de fourier, integrales no rotacionales, y esferas euclidianas y de las otras, a la manera de modelo de la Tierra.
Podríamos hacer todo esto, y no entenderían nada.
Es por ello que lo explicaremos desde un punto de vista extraterrestre:
Si el 24 de diciembre a la noche,un niño venusino aburrido, estuviese justo mirando con su telescopio escolar hacia acá , vería el planeta detenido ; mientras una manchita roja lo recorre tranquilamente.
¿Se preguntaría algo el venusino? ¿Pediría él tambien un regalo a ese Ser-Gordo-Rojo?
No lo sabemos. Porque además no olviden que es un venusino hipotético, a los efectos didácticos de explicar cómo hace Papá Noel.
Buenas noches.
A.S
El Inconveniente de Mr Santa Claus
Debido al suceso del año pasado, volvemos a publicar este tierno cuento de navidad...
(entre nos, la situación de los enanitos sigue igual)
-Mamá... ¿No puedo ser enano de jardín?- preguntó un pequeño enanito- Porque mis papás siempre me dicen que nosotros somos enanos de Santa Claus...
-…
-¡Pero yo quiero ser enano de jardín, mamá!- insistió en su queja el niño-enano-de-Santa-Claus; y siguió:
-Acá es una porquería, en el polo Norte no hay nada ¡Si al menos hubiera pingüinos de esos que hay en el Polo Sur, podríamos hacernos amigos y divertirnos! Pero no, acá lo único que hay es hielo hielo y más hielo. Una vez vi de lejos al hijo de un esquimal, pero ya se lo que siempre me repiten todos y cada uno mis papás , que “No debemos juntarnos con esa chusma de color y ojos extraños”
Sin respuesta, contrariado y compungido, se arrebujó en el regazo y abrazó a esa “Madre” que no contestaba preguntas: estaba hecha de arpillera, pañolenci rojo y algodón, que los pequeños niños enanos iban usando por turno como “Cálida Madre Sucedánea”, nombre técnico que le daba Míster Santa Claus a esa muñeca.
Por alguna extraña razón, los niños-enanos-de-Santa-Claus siempre añoran a una Madre que jamás ha existido: porque se sabe que la multiplicación de enanos se produce a través de la magia del también llamado “Papá Noel”, pero sin la intervención de ninguna “Mamá Noel”.
Esa multiplicación de enanos se hace en función de la demanda de aumento de personal en sus fábricas de juguetes.
Luego deja la crianza y manutención a su personal, los enanos adultos.
Santa Claus hasta ahora no ha logrado que estos enanos obreros le nazcan ya crecidos, formato mucho más adecuado, ya que los adultos jamás se hacen preguntas que no puedan contestar.
Andrés Sobico
(entre nos, la situación de los enanitos sigue igual)
-Mamá... ¿No puedo ser enano de jardín?- preguntó un pequeño enanito- Porque mis papás siempre me dicen que nosotros somos enanos de Santa Claus...
-…
-¡Pero yo quiero ser enano de jardín, mamá!- insistió en su queja el niño-enano-de-Santa-Claus; y siguió:
-Acá es una porquería, en el polo Norte no hay nada ¡Si al menos hubiera pingüinos de esos que hay en el Polo Sur, podríamos hacernos amigos y divertirnos! Pero no, acá lo único que hay es hielo hielo y más hielo. Una vez vi de lejos al hijo de un esquimal, pero ya se lo que siempre me repiten todos y cada uno mis papás , que “No debemos juntarnos con esa chusma de color y ojos extraños”
Sin respuesta, contrariado y compungido, se arrebujó en el regazo y abrazó a esa “Madre” que no contestaba preguntas: estaba hecha de arpillera, pañolenci rojo y algodón, que los pequeños niños enanos iban usando por turno como “Cálida Madre Sucedánea”, nombre técnico que le daba Míster Santa Claus a esa muñeca.
Por alguna extraña razón, los niños-enanos-de-Santa-Claus siempre añoran a una Madre que jamás ha existido: porque se sabe que la multiplicación de enanos se produce a través de la magia del también llamado “Papá Noel”, pero sin la intervención de ninguna “Mamá Noel”.
Esa multiplicación de enanos se hace en función de la demanda de aumento de personal en sus fábricas de juguetes.
Luego deja la crianza y manutención a su personal, los enanos adultos.
Santa Claus hasta ahora no ha logrado que estos enanos obreros le nazcan ya crecidos, formato mucho más adecuado, ya que los adultos jamás se hacen preguntas que no puedan contestar.
Andrés Sobico
Gato, el verbo.
yo tengo un gato
tú tienes un gato
él tiene un gato
nosotros tenemos un gato
vosotros tenéis un gato
ellos son tenidos por un gato.
A.S
tú tienes un gato
él tiene un gato
nosotros tenemos un gato
vosotros tenéis un gato
ellos son tenidos por un gato.
A.S
Colón. Complicacioncita
En el acto del 12 de octubre me toca hacer de indio, en el escenario, el que hace de Colón me tiene que dar unas bolitas de vidrio y yo se las cambio por una cosas de oro, que en realidad son de papel glasé dorado.
Al final todos aplauden (a Colón y a los indios).
En el siguiente recreo estoy disfrutando de un alfajor, cuatro chicles y un par de figus difíciles que cambié por las bolitas de Colón; cuando justo veo que se aproxima el dueño de las bolitas, creo que con intenciones de colonizarme...
Al final todos aplauden (a Colón y a los indios).
En el siguiente recreo estoy disfrutando de un alfajor, cuatro chicles y un par de figus difíciles que cambié por las bolitas de Colón; cuando justo veo que se aproxima el dueño de las bolitas, creo que con intenciones de colonizarme...
Pueblos Originarios. Complicacioncita.
Estamos hablando en clase sobre los diferentes idiomas, cuento que mi abuelo hablaba italiano, una compañera dice que su abuela hablaba gallego, y que es diferente al castellano y parecido al brasilero; Dimitri cuenta que su mamá le habla casi todo en ruso, y Chun muestra una carta en coreano que le mandaron sus abuelos.
Una compañera que se sienta siempre en el fondo, levanta la mano y cuenta bajito que su abuela sabe hablar quechua; entonces la seño le dice que que interesante lo de tu abuelita pero que ese tema lo vamos a hablar el martes, que nos toca la clase de pueblos originarios.
Una compañera que se sienta siempre en el fondo, levanta la mano y cuenta bajito que su abuela sabe hablar quechua; entonces la seño le dice que que interesante lo de tu abuelita pero que ese tema lo vamos a hablar el martes, que nos toca la clase de pueblos originarios.
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