Ambrose Bierce. El león y la espina.

Un león se clavó una espina en su garra mientras paseaba por el bosque, y pidió a un Pastor que pasaba por ahí que se la sacara. Así lo hizo y el león ,que acababa de saciarse con otro pastor, se alejó sin hacerle daño. Pasado unos años, el Pastor fue falsamente acusado y condenado a que lo hecharan a los leones del anfiteatro. Cuando estos se disponían a devorarlo uno de ellos dijo:
-Este es el hombre que me sacó la espina del pie.
Al oír estso, los demás se abstuvieron honorablemente y el deudor se comió al Pastor.

1 comentario:

Ana Lucía dijo...

Muy pertinente el accionar de los otros leones.