La cruz regalada.

Apuradito en mi auto por un barrio de la nada, de esos que sólo sirven para ir de algún lugar a tu casa. Se viene desde lo oscuro una cruz flúo, me abro un poco sin bajar la velocidad, es un chaleco naranja de esos de seguridad, se lo ve flamante, dentro de la cruz incandescente va un pibe, entusiasta me hace señas que pase mientras ayuda a su papá a empujar el carro.
A las dos cuadras pongo el limpiaparabrisas.
Pero no me limpia nada.

8 comentarios:

Meuge Sandín dijo...

No me hagás llorar, que es viernes...

Vicky dijo...

hermoso blog

Eleonora dijo...

Demoledor. Y escrito como los dioses.

toditas y toditos dijo...

Gracias por tu limpiaparabrisas que ayuda a recuperar la realidad, para que el pibe vuelve a ser el pibe, listo para formar parte de nuestra conciencia.

A secas dijo...

impresionante! tierno y doloroso. Impecablemente escrito.

Anónimo dijo...

Como todo lo suyo, excelente compatriota.

Marcela dijo...

¡Muy bueno, Andrés! Conciso y conmovedor.

A.S dijo...

acà pongo que los comentarios me sirven.